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Vivim en un món tan abocat al pensament únic que sovint els embolcalls són l’únic que diferencien les idees. Un clar exemple seria la bandera ecosocialista en la que algunes formacions polítiques s’envolten per diferenciar-se d’altres que suposadament estan més endarrerides en la seva conscienciació ecològica, de manera semblant amb el que amb els productes comercials com el menjar ecològic , detergents ecològics o fins i tot la goma-2 eco que destrueix igual que l’altra però no té dinitrotoluè (DNT) producte altament tòxic.Així doncs, l'ecosocialisme incorpora "de sèrie" les idees sorgides arran de la crisi energètica dels 70 que conformen l'ecologisme polític i incorpora a les "velles" idees socialistes com la de justícia social conceptes com el sostenibilitat.
Fins aquí tot perfecte, el problema esdevé quan s'intenten aplicar les idees ecosocialistes i s'ha de triar entre ser ecologista o socialista.Un exemple a l'atzar... els recursos hídrics. El principi de redistribució socialista o " a cadascú segons les seves necessitats" entra en contradicció amb el de no alteració dels cicles naturals perquè per redistribuir cal impactar els cicles de l'aigua .Una bona aplicació de l'ecosocialisme ens diria que cal triar aquella opció que minimitzant l'impacte sobre el medi satisfagui totes les necessitats presents i futures.
El problema és que mentre el socialisme ha sabut durant 200 anys adaptar les seves finalitats a cada moment, l'ecologisme encara manté aquella virginalitat política que presenta com a aplicables unes idees que només poden ser dutes a terme a llarg termini.
No es poden fer transvasaments, tampoc dessaladores i la meravellosa solució és una nova cultura de l'aigua que no pot ser aplicable d'avui per demà.Quan s'és ecolosocialista "de saló" i intentes fer content a tothom escoltes massa als "nous valors emergents" que permanentment es queixen per qualsevol acció al territori i massa poc als "vells camarades" que saben que l'important és que el resultat final sigui fer passos endavant cap als ideals.
Recientemente se ha visto la publicación del informe"L'estat de l'educació a Catalunya" por parte de la Fundació Jaume Bofill. Los resultados, no por esperables, dejan de ser alarmantes: desde cualquier punto de vista, tanto de la financiación como de los resultados, estamos a la cola no solo de Europa, sino del conjunto de España, que ya es decir. Así las cosas, ¿Cuales son los retos de la educación en Catalunya y en España?
1. El reto del debate: aunque las cifras del informe son demoledoras, no se observa que esta situación genere ningún tipo de debate público (entre los blogs que leo no he visto ninguna alusión al tema). Así las cosas, el primer reto de la educación en Catalunya es que la sociedad, la adminstración y los medios hagan de este asunto una auténtica prioridad nacional. Además, cuando se habla de educación, muchas veces es para entrar en polémicas absolutamente secundarias, como el caso de la "Educación por la ciudadanía", materia que ha generado mucha polémica entre la izquierda y la derecha pero que teniendo en cuenta, por ejemplo, las altas tasas de fracaso escolar, no debería pasar de ser una polémica secundaria (para los que no lo sepan, esta materia que despierta tantas pasiones se da una hora a la semana durante un solo curso, una auténtica "maria", de la que se han dicho muchas tonterias tanto a favor como en contra).
2. El reto de la financiación: sin recursos es imposible una educación de calidad, y más allá de la retórica en la que todo el mundo dice que la educación es importante, lo cierto es que tanto en Catalunya como en España se destina muy poco dinero a educación Así por ejemplo Catalunya solo destina el 2.2 % de su PIB a educación y solo tiene por debajo a Madrid (1.8 %). Esto signifa que si en el País Basco el gasto es de 5381 euros por estudiante, en Catalunya el gasto por estudiante es de solo 3543 euros (la media española es de 3950 euros). Ni que decir tiene que si la comparación es a nivel europeo entonces las cifras son de escándalo (en la UE el gasto medio en educación es del 4% del PIB, llegando al 6 % en paises como Dinamarca o Suecia).
3. El reto de la estabilidad: en España cada cambio de gobierno supone un cambio en el modelo educativo, algo inaudito en Europa. Los muchos ministros y consellers del ramo intentan dejar su huella cambiando las leyes en educación y no proponiendo mejoras en la financiación o en el funcionamiento de los centros.
4. El reto de la formación: la formación que reciben los profesores de secundaria para ejercer como tales, el famoso CAP, es de pena: una formación teórica alejada de la realidad de las aulas y una formación práctica que depende de la buena voluntad del tutor que se tenga. Como botón de muestra la "buena voluntad" de mi tutura de prácticas hizo que yo estuviera 6 horas en total en el centro donde hice las prácticas. Hace falta una formación mucho más completa y exigente.
5. El reto de la diversidad: si todos los alumnos tienen que estar escolarizados hasta los 16 años es asumiendo que cada alumno tiene unas aptitudes y unas actitudes diferentes. Es absurdo pretender que a los 15 años todos los alumnos, desde los que no se van a sacar el graduado hasta los que van a hacer bachillerato esten recibiendo las mismas materias. Hace falta reforzar la atención a la diversidad, sobretodo a partir de los 14 años, mediante itinerarios, desdoblamientos, flexibilidad en los currículums, mayor autonomía para los centros, etc. De esta manera al menos en Catalunya se evitarían resultados terroríficos como el de ser la comunidad con la segunda tasa de graduación más baja en ESO (69.6%).
6. El reto de la implicación: mientras la tele se llene de telebasura en horario infantil, mientras no haya medidas de conciliación de la vida laboral y familiar para que los padres puedan seguir más de cerca la educación de sus hijos y mientras se permita a las escuelas concertadas seleccionar a sus alumnos, será muy difícil mejorar los resultados. Y es que la implicación, de todos, es la clave para mejorar la educación en este país.
Daniel Navarro
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Así, los denominados movimientos sociales que se sitúan aparentemente a la izquierda de los partidos, se hayan atrapados entre la incapacidad manifiesta de liderar un cambio real y su rechazo a cualquier participación dentro del sistema político “oficial” conscientes que ésta aunque podría ayudar a conseguir sus fines rebajaría sus gran parte planteamientos maximalistas perdiendo gran parte de su pequeña masa de apoyo.
Esto también provoca que el debate sobre los fines y los diferentes medios para alcanzarlos quede aparcado y se antepongan la visibilidad de los medios como las manifestaciones que ayudan aumentar la masa de apoyo a otras acciones que podrían ser más efectivas para lograr el cambio.
La urgencia por aumentar la masa de apoyo, lleva también, a la flexibilización de sus mecanismos de participación como las asambleas abiertas sin comisiones de trabajo permanentes o directamente las convocatorias vía Internet/SMS de sus movilizaciones sin informar en el mismo nivel de otras actividades de reflexión.
Todo esto, está aderezado por el carácter festivo de sus movilizaciones que atrae a propios y curiosos a unirse a sus acciones en la calle sin poder determinar que gente es manifestante y cuál es espectadora.
Personalmente, y soy conciente que esto puede parecer reaccionario, no comparto el modo de vida, ni los ideales que se propone como alternativos, no me gusta el "circo", no creo que sea un arte popular o revolucionario tal y como lo entendía por ejemplo Trotsky, porque generalmente no lleva ninguna reflexión revolucionaría asociada ni aporta nada al cambio social. Creo que más bien es la promoción de un medio de vida, sólo accesible para ciertas clases sociales, desde el cuál algunos pretenden buscar la admiración y la diferenciación individualista de la masa.